En medio del gran revuelo generado por los recientes testimonios de Valentín Yankelevich, su padre, el empresario Darío Giordano, emitió un extenso descargo público dirigido al periodista Ángel de Brito y leído al aire en el programa LAM (América TV). En el escrito, la expareja de Romina Yan rechazó de forma tajante las acusaciones de violencia física y psicológica tras el fallecimiento de la actriz y sembró interrogantes respecto al trágico desenlace de su esposa.
“Hoy me encuentro frente a acusaciones públicas de una gravedad enorme que me producen un profundo dolor. Quiero dejar algo en claro: rechazo las acusaciones de violencia que se me atribuyen. Ni antes ni después del fallecimiento de Romina hubo episodios de esas características en nuestra familia”, remarcó Giordano en el inicio de su nota.
El empresario rememoró el complejo escenario que atravesó a partir del 28 de septiembre de 2010, momento en que intentó reconstruir el hogar y resguardar su rol de progenitor. Sin mencionar nombres propios, lanzó un cuestionamiento hacia el entorno familiar y mediático: “Hay personas poderosas que tienen la posibilidad de instalar su versión de una historia, otras, como yo, apenas tenemos nuestra palabra”.
Para sostener su postura, Giordano adjunto documentación vinculada a una causa iniciada el 2 de octubre de 2015 por supuestas lesiones leves agravadas por el vínculo. Si bien el viudo argumentó haber sido sobreseído en 2018 por inexistencia de los hechos, el dictamen del Juzgado de Garantías N.º 3 del Departamento Judicial de San Isidro detalló que la medida se resolvió por la prescripción de la acción penal.
En otro pasaje de su carta, Giordano evitó profundizar el enfrentamiento mediático con su hijo: “No voy a cuestionar sus sentimientos ni a exponer episodios de nuestra intimidad familiar para intentar demostrar que tengo razón. Lo amo y siempre lo amaré con toda mi alma”. No obstante, realizó una autocrítica sobre el proceso de duelo compartido con Valentín y Franco: “Aunque es posible que en ese momento de duelo y dolor yo no haya estado a la altura de lo que él y Franco necesitaban, les pido perdón por eso y puedo entender su angustia”.
Asimismo, se refirió a sus otros dos hijos, Azul y Dante, manifestando que no vivieron episodios como los relatados. Sobre Azul, precisó que radica temporalmente en el extranjero por estudios y regresa a la vivienda familiar cada vez que visita la Argentina. Al respecto, cuestionó: “Siempre me resultó extraño que alguien ayudara a salir de un hogar supuestamente violento a dos menores y dejara así a una pequeña de apenas siete años”.
Hacia el final del comunicado, el empresario sorprendió con una frase sin profundizar en detalles: “Entre otras cosas nunca pudimos entender con claridad qué pasó aquel 28 de septiembre del 2010”. Por último, reiteró su deseo de reestablecer el diálogo con sus hijos lejos del ojo público: “No pretendo ganar una discusión pública, quiero conservar la esperanza de que algún día podamos hablar de todo esto en la intimidad sin intermediarios, sin cámaras y sin que nadie necesite hablar por nosotros”.
Con información de A24.

