En un contexto signado por la tensión geopolítica y el aumento de las tácticas de interferencia atribuidas al Kremlin, la Alianza Atlántica busca enviar una clara señal de firmeza hacia Moscú. El general estadounidense Alexus Grynkewich, comandante supremo aliado en Europa de la OTAN, expondrá este lunes en Varsovia el plan estratégico con el que la organización prevé hacer frente a una eventual agresión rusa.
Durante su disertación en una cumbre de seguridad en la capital polaca, el alto mando militar presentará formalmente su denominada "teoría de la victoria". El objetivo central de la exposición es ratificar el músculo militar aliado y brindar garantías a los socios del flanco oriental, quienes observan con creciente preocupación el endurecimiento de las acciones encubiertas contra los países que respaldan a Ucrania.
Respecto a los pilares de este planteo, el coronel Martin O’Donnell, portavoz de Grynkewich, remarcó días atrás que la premisa consiste en preservar la superioridad en el terreno. "La teoría de la victoria del comandante supremo aliado en Europa es sencilla: mantener la ventaja de la OTAN, de manera coherente con sus planes de disuasión y defensa y basada en ellos", aseveró el vocero.
Asimismo, O’Donnell enfatizó la importancia de adecuar la respuesta ante el complejo panorama actual: "Pero, dado el entorno de seguridad mundial complejo e inestable, debemos establecer las condiciones desde ahora para disuadir una agresión y, si es necesario, ganar si somos atacados", agregó.
Si bien no se prevé que la presentación revele detalles confidenciales de los planes defensivos, la OTAN busca reafirmar su carácter defensivo, cuyo fin fundacional tras la Segunda Guerra Mundial frente a la Unión Soviética es disuadir una invasión armada contra cualquiera de sus Estados miembros.
Operaciones en la zona gris
La inquietud en las cancillerías occidentales se ha intensificado ante el auge de las llamadas operaciones híbridas. Según fuentes de la alianza, Moscú ha profundizado estas acciones de sabotaje a medida que sus tropas enfrentan dificultades en el frente ucraniano. Un episodio reciente que encendió las alarmas fue el hallazgo de un dron cargado de explosivos en un aeropuerto de Alemania, hecho que reavivó los temores sobre la vulnerabilidad de infraestructuras críticas en suelo europeo.
En este escenario de volatilidad, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, llamó a los socios a mantener la calma. "No debemos ser ingenuos respecto de Rusia, pero ellos saben que somos más fuertes", sostuvo el dirigente el mes pasado.
A la amenaza rusa se le suma la incertidumbre sobre el futuro del despliegue norteamericano. El Pentágono se encuentra revisando la presencia de sus fuerzas en Europa, un proceso cuyos resultados se conocerán hacia finales de año. La posibilidad de un repliegue militar estadounidense —un fantasma recurrente tras la presidencia de Donald Trump— empuja a las naciones del continente a acelerar sus esfuerzos de rearme para responder tanto a un ataque convencional como a las embestidas asimétricas atribuibles al Kremlin.
Con información de Infobae.

