La carrera por la tabla anual del fútbol argentino ha tomado una dimensión completamente diferente. Lo que antes representaba únicamente el pasaje directo a la Copa Libertadores, hoy se transformó en un botín mucho más codiciado: el rótulo oficial de campeón de la liga argentina y una nueva estrella para el escudo.

A diferencia de lo ocurrido el año pasado, cuando el reconocimiento a Rosario Central se otorgó de manera intempestiva una vez concluida la fase de grupos, esta competencia de 30 partidos cuenta con la legitimidad de estar reglamentada desde el inicio. Ya no da lo mismo finalizar en el primer lugar que ser segundo o tercero, aun cuando los tres consigan el boleto continental.

El certamen cobró máxima ebullición tras la contundente actuación de Rosario Central, de la mano de un brillante Ángel "Fideo" Di María, que le propinó un duro golpe a Independiente Rivadavia. El conjunto mendocino, que hasta hace apenas un mes parecía marchar de forma inalcanzable hacia el título, vio frenado su impulso y dejó la definición al rojo vivo.

El panorama actual promete emociones al límite antes del desenlace del Clausura y la Copa Argentina: con apenas 12 puntos por disputarse, hay seis equipos apretados en una diferencia de solo cuatro unidades, además de varios perseguidores que sueñan con dar el zarpazo.

Con información de Olé.