En el marco de su reciente gira por España para presentar su libro Bien común. Una nueva economía que funcione para todos (Editorial Taurus), la prestigiosa economista italoestadounidense Mariana Mazzucato dejó definiciones contundentes sobre la crisis del capitalismo actual, el rol del Estado y el impacto de la tecnología en la sociedad.

Nacida en Roma en 1968 y radicada en el distrito londinense de Camden, la profesora de Economía de la Innovación y Valor Público en la University College London (UCL) debió suspender un encuentro previsto con el presidente español Pedro Sánchez debido a la convocatoria a elecciones anticipadas. Mazzucato, quien asesora a mandatarios de la talla de Sánchez, Lula da Silva en Brasil y Claudia Sheinbaum en México, sostiene que las instituciones estatales deben organizar la actividad económica más allá de limitarse a intervenir únicamente cuando el mercado falla.

Vivienda: de derecho humano a activo financiero

Al analizar la problemática del acceso a la vivienda, la especialista enfatizó que el origen del malestar social —que tuvo como detonante el caso de Maricarmen en España— radica en haber transformado un derecho en un instrumento de especulación. “Gobernar la vivienda como un activo es una decisión; el problema es que las ganancias son excesivas”, advirtió. En este sentido, contrapuso la política privatizadora implementada en su momento por Margaret Thatcher en el Reino Unido con los modelos de Alemania y Escandinavia, donde se preservó un amplio parque inmobiliario público que evitó el sobreendeudamiento de las familias.

Asimismo, Mazzucato remarcó la falta de una banca pública en España a diferencia de lo que ocurre en suelo germano o brasileño, señalando que instituciones privadas como el Banco Santander forman parte del proceso de financiarización en países como México. “Cuando no hay competencia entre el banco público y el privado, el banco privado domina”, argumentó.

Predistribución y la trampa del relato tecnológico

En lugar de limitarse a corregir las desigualdades al final del ciclo mediante la redistribución tradicional, la economista promueve el concepto de predistribución. Como ejemplo positivo, ponderó la medida impulsada entre 2022 y 2023 por la vicepresidenta española Teresa Ribera, quien fijó impuestos a las ganancias extraordinarias de las empresas de gas en el mercado mayorista, logrando reducir las tarifas un 40% por debajo del promedio europeo.

Por otro lado, cuestionó el abordaje de la Renta Básica Universal promovido por magnates de Silicon Valley como Elon Musk o Peter Thiel. Mazzucato prefiere denominarlo “dividendo ciudadano” para no convalidar la narrativa de que las grandes corporaciones son las únicas creadoras de valor, cuando en realidad se beneficiaron de décadas de investigación financiada con impuestos estatales. “La industria farmacéutica y las multinacionales tecnológicas como Anthropic, Nvidia o Tesla se benefician de esta narrativa para acumular billones y dar migajas a la gente”, expresó.

Un sistema fiscal cobarde y la amenaza de la IA

Respecto a la especulación financiera de corto plazo y la falta de reformas estructurales, Mazzucato fue categórica: “Ningún gobierno tiene el coraje, los cojones, de cambiar el sistema fiscal”. Cuestionó la falta de aplicación de tasas a las transacciones internacionales (como la tasa Tobin) y desmintió la amenaza de las corporaciones de abandonar los países que incrementen sus impuestos.

Finalmente, al evaluar el informe redactado por Mario Draghi para la Unión Europea, criticó que no aborde la gobernanza corporativa ni la financiarización de la economía. Sobre la inteligencia artificial, manifestó su profunda preocupación por la fuga de cerebros desde universidades y laboratorios públicos hacia cinco gigantes privados, además del severo impacto ambiental de los centros de datos, citando el caso de Oxford, donde debieron paralizar la construcción de viviendas públicas por el consumo masivo de agua destinado a refrigerar servidores.

Con información de elDiarioAR.