Hace aproximadamente dos años, la ensayista y traductora Emily Wilson firmó en las páginas de The Nation una de las semblanzas más agudas sobre Anne Carson. A propósito del análisis de Wrong Norma, Wilson trazó una radiografía certera de la autora canadiense, fundamentada en el lazo indeleble que ambas comparten: la pasión por el griego antiguo y una concepción de la traducción que trasciende lo académico para convertirse en una verdadera profesión de fe.

El texto de Wilson desentraña esa amalgama tan propia de Carson, donde la ensayística coquetea con la poesía y el dinamismo del stand-up escrito. Su literatura logra despojar de solemnidad a los clásicos helénicos sin restarles sacralidad, demostrando que la búsqueda contemporánea de la belleza conserva la misma ferocidad y falta de modestia que en la antigüedad.

En el epicentro de su producción brilla La belleza del marido: un ensayo narrativo en 29 tangos, una pieza inclasificable que combina la estructura del verso con la novela y el drama de un cancionero. A través de 29 episodios atravesados por la traición, el despecho y la pasión, la obra postula una tesis disruptiva: la protagonista no actúa como una víctima pasiva de la infidelidad de su cónyuge, sino como una devota absoluta de la hermosura trágica e ineludible de su compañero.

Esa perspectiva transforma la dinámica del relato. Carson salpica la tensión con destellos de un humor tan físico como absurdo —como la dramática escena donde una hemorragia nasal interrumpe una disputa matrimonial—, emparentando de forma casi cómplice su sensibilidad con figuras del cine mudo como Buster Keaton o el grotesco de Benny Hill.

Asimismo, la impronta de sus traducciones de Safo resulta determinante en su estilo. Aprovechando el carácter fragmentario con el que sobrevivieron los textos líricos griegos, la autora convierte la elipsis y la omisión deliberada en una herramienta estética. Aplicando una premisa similar al famoso principio estilístico de Coco Chanel —restar elementos para resaltar la esencia—, la literatura de Carson convierte a la incertidumbre y al suspenso del paréntesis en el espacio más deslumbrante de su obra.

Con información de elDiarioAR.