Considerado por la crítica y por sus propios pares como el «Robert Duvall argentino», Marcelo Subiotto atraviesa un momento cinematográfico de intensidad arrolladora. El intérprete, galardonado hace tres años con la Concha de Plata al mejor actor por Puan, desembarcó nuevamente en el Festival de San Sebastián para acompañar una nutrida agenda de realizaciones: la esperada Glaxo, de Benjamín Naishtat —donde comparte elenco con Lali Espósito—; la producción española Los justos; y las independientes argentinas Viajes y placeres, de Mariano Luque, y La cuestión criminal, de Matías Scarvaci.

La versatilidad de Subiotto parece no tener límites. Recientemente culminó el rodaje en Kenia de la comedia española Si los muertos hablaran, junto a Carmen Machi y Santiago Korovsky, tras haber ganado el premio al Mejor Actor en el Festival de Cine de la Provincia de Buenos Aires por Ramón Vázquez. A su vez, dio vida al inescrupuloso abogado defensor en la película Barreda, dirigida por Daniela Goggi, en un elenco integrado por Luis Machín, Mercedes Morán y Carla Peterson.

Respecto a la comparación con Duvall, el actor recordó entre risas que la directora Natalia Smirnoff ya le había pedido esa impronta para La afinadora de árboles, al igual que Korovsky en la serie División Palermo. Sin embargo, su labor más reciente en Barreda exigió una compleja composición psicológica: “Con la directora decidimos no trabajar en un registro documental sino ficcional, pensándolo con la impronta de un integrante del Opus Dei”, explicó Subiotto sobre un personaje que apela al cinismo para sacar rédito mediático. “Es alguien desesperado por mostrarse como un abogado que consiguió instalar el concepto del asesino como víctima de una humillación”, remarcó sobre la trastienda de la construcción del infame apodo con el que se pretendió justificar el crimen.

Consultado sobre la atracción de interpretar a personajes sombríos, el actor argumentó que la maldad forma parte de la condición humana. “Para un actor lo atractivo es meterse en esos rincones que uno rechaza, pero que otros desarrollan con una lógica por la cual incluso creen hacer el bien”, sostuvo.

Además de su participación en el cine comercial, Subiotto mantiene intacto su compromiso con el circuito alternativo e independiente, espacio que habitó durante años al frente del espacio teatral Puerta Roja. En ese sentido, reflexionó sobre la importancia de apoyar el desarrollo cultural frente a los avances de coyunturas complejas: “El arte te abre a narrativas diversas y tiene la función social de decir: 'Te muestro cuarenta lentes de esto que vos todo el día ves con una sola'”, enfatizó.

“Ya casi no tenemos dioses, imaginate qué nos queda sin el arte. Ante los avances de las extremas derechas en el mundo, siempre persiste la voz de la gente”, concluyó el multifacético artista, reivindicando la memoria histórica y las historias centradas en las personas comunes.

Con información de Revista Noticias.