De enemigo de toda la «casta» a sostener la grieta. En sus inicios de actuación pública entre 2021 y 2022, Javier Milei no ahorraba cuestionamientos hacia todo el arco político tradicional. En aquel entonces afirmaba categóricamente que «no hay diferencia entre el Frente de Chorros y Juntos por el Cargo» e insistía en que la principal fuerza opositora de ese momento representaba «kirchneristas de buenos modales». Sin embargo, la noche de las elecciones generales del 22 de octubre de 2023 marcó un viraje estructural al sellar un entendimiento con Juntos por el Cambio y enfocar de lleno su retórica contra el kirchnerismo: «Enfrente tenemos una organización criminal, el kirchnerismo es lo peor que le pasó a la Argentina», sostuvo esa noche.

Un relato condicionado por la coyuntura. A tres años del inicio del mandato y con la mirada puesta en el horizonte electoral, el discurso libertario se apoya fuertemente en el antikirchnerismo como pilar de gobernabilidad. Aunque en el plano discursivo el mandatario se define a sí mismo como el hacedor del plan de estabilización «más exitoso del mundo», las cifras oficiales muestran una realidad compleja: en agosto la inflación fue del 1,7% acumulando un 21,3% en el año, la pobreza trepó al 32,3% y la desocupación se ubicó en el 7,9%, sumado a una caída intermensual de la actividad del 2,9% en julio según el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE).

Entre la confrontación discursiva y los acoples pragmáticos. La narrativa del enemigo irreconciliable contrasta con diversos consensos subterráneos observados en el Congreso y en la gestión institucional. Durante este período se verificaron acuerdos respecto a la elección de Martín Menem en Diputados, el reparto de casilleros en la Auditoría General de la Nación, la aprobación de cerca de setenta pliegos judiciales y el freno a la iniciativa de Ficha Limpia. Asimismo, hacia finales de 2024 y 2025 trascendieron gestiones para impulsar las nominaciones de Ariel Lijo y Manuel García Mansilla a la Corte Suprema de Justicia.

Tensiones en los mercados y en la cúpula económica. La insistencia sobre la amenaza del retorno opositor ha tenido eco en las variables financieras, con un riesgo país que trepó de 421 puntos a inicios de julio a 588 puntos hacia el 8 de octubre. Esta volatilidad coincide con cortocircuitos entre la conducción económica y la mesa chica del Poder Ejecutivo. Muestra de ello fue la exposición del economista Alberto Ades ante el Gabinete el lunes 5, cita a la que Luis Caputo no asistió invocando un problema de salud, para reaparecer pocas horas después en el canal de streaming Carajo. Desde sectores del mercado señalan que la inquietud del establishment no gira únicamente en torno a datos macroeconómicos, sino a la falta de consensos políticos estables coordinados desde la Secretaría General a cargo de Karina Milei.

El panorama según los sondeos. De acuerdo con mediciones recientes, el caudal propio del kirchnerismo se mantiene en niveles acotados: Trens Data (septiembre de 2026, 2000 casos) lo sitúa en un 15%, La Sastrería (septiembre, 1000 casos) en un 12,4% y DC Consultores (septiembre, 1710 casos) lo reduce al 5%. No obstante, la identidad antikirchnerista conserva un peso determinante: estudios de Zuban Córdoba (julio, 1300 casos) la posicionan en un 45%, mientras que Giacobbe (julio, 2500 casos) señala que un 50,1% de los consultados rechaza tajantemente un eventual regreso del espacio a la Casa Rosada.

Con información de Revista Noticias.