En una jornada marcada por el constante monitoreo de las decisiones impulsadas desde Casa Rosada, el presidente Javier Milei abrió la puerta a una mayor flexibilidad diplomática al manifestar que la administración nacional estaría dispuesta a modificar los esquemas previstos para coordinar la eventual visita del Papa Francisco a la Argentina.

El gesto hacia el Sumo Pontífice se da en un contexto político convulsionado, donde la gestión libertaria avanza con su paquete de medidas centrales entre duras réplicas de los bloques opositores y constantes aclaraciones de los funcionarios del Gabinete nacional sobre el alcance de las reformas.

Con información de La Nación.